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Ventajas y desventajas de quitarse el barbijo al aire libre según la ciencia

Tras la disposición del Gobierno argentino de levantar la obligatoriedad de su uso en espacios abiertos, qué dicen los expertos sobre la medida en esta etapa de la pandemia

El gobierno nacional anunció ayer la flexibilización de casi todas las restricciones que existían por la pandemia de COVID-19 y una de las más contundentes fue que establece que ya no será obligatorio el uso del tapaboca al aire libre: “Levantamos la obligatoriedad del uso del tapaboca al aire libre, sin personas alrededor ni en aglomeraciones”, informó Carla Vizzotti en conferencia de prensa junto al flamante Jefe de Gabinete, Juan Manzur.

Si bien por la tarde, debieron aclarar que las medidas comenzarán a regir desde el 1° de octubre, varios expertos epidemiólogos advirtieron por un impacto negativo de esta flexibilización y cuestionaron estas nuevas liberaciones a las que consideraron prematuras y bruscas. Especialmente el no uso de barbijo al aire libre.

Tras el anuncio del gobierno nacional, la Ciudad de Buenos Aires decidió no acatar la recomendación de la Casa Rosada y mantener el uso obligatorio de tapabocas tanto al aire libre como en lugares cerrados. El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, informó: “Creemos que todavía no es el momento de quintarnos el barbijo”. “Sabemos que en el espacio abierto la contagiosidad es mucho menor, pero en la Ciudad pretendemos llegar al 70% de la población con las dos dosis de la vacuna antes de tomar este tipo de medidas”, explicó el funcionario porteño.

Ahora bien, ¿conviene realmente dejar de usarlo? Ante todo hay que saber que el coronavirius se trasmite por aerosoles en el aire. Cuando una persona habla, tose, estornuda, se ríe o incluso respira, expulsa de su boca y nariz pequeñas gotas respiratorias al aire circundante llamadas aerosoles. La más pequeña de estas gotitas puede flotar durante horas en el aire y cada vez se acumulan más estudios científicos que aseguran que las mismas pueden portar el coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la pandemia por COVID-19.

Las ventajas del barbijo

Las función de las mascarillas es reducir las emisiones de aerosoles con coronavirus, lo cual resulta especialmente relevante si una persona asintomática se encuentra circulando sin conocimientos sobre su condición.

Según recientes investigaciones, los aerosoles cargados de coronavirus duran en el aire más de lo que se suponía. Científicos de Austria, Italia y EEUU describieron la trayectoria y duración de esas partículas muy pequeñas e invisibles. Estos hallazgos, y el constante esfuerzo que hace la comunidad científica, pueden modificar las medidas sanitarias.

El vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, el doctor Roberto Debbag fue uno de los expertos que mostró dudas respecto a los anuncios del gobierno. “No hay pos pandemia. Estamos en pandemia. Las medidas deben ser de aperturas, como la escolar, la de aeropuertos bajo controles adecuados, etc. Pero el hecho de liberar barbijos se puede analizar un poco más sostenido. Y eso tiene que ver con la situación epidemiológica. Faltan vacunar 2,5 millones de personas con dos dosis para alcanzar el 50% con esquema completo. Otros países en el mundo ya transitaron estas medidas y han debido volver a implementar restricciones. Este mes en Inglaterra, con el 53% de la población vacunada completamente tuvo un pico de la variante Delta. Israel, con el 60% de vacunados con dos dosis, el 3 de septiembre hizo pico de Delta. Lo mismo pasó en Estados Unidos este mes. Esa es la experiencia mundial y debemos aprender de ella”, aseguró el experto. Y agregó: “Las libertades deben ser dadas en pandemia bajo protocolos de seguridad”.

Ángela Gentile, jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez indicó a Infobae que hay que apoyar las medidas de flexibilización con un ojo puesto en la situación epidemiológica. “No es que se terminó la pandemia. Es un pasito hacia la flexibilización”, apuntó la experta. Respecto al no uso de barbijo, Gentile aclaró: “Nuestra sociedad se ha adaptado bien al uso del barbijo. Se cumplió bastante bien esta indicación. La medida que anunciaron sobre el no uso de barbijo al aire libre no quiere decir que eso deba ocurrir en forma indiscriminada. No es todo al aire libre es sin barbijo. Cuando uno está con una multitud debe usarlo”.

Ante el avance de nuevas variantes, el barbijo sigue siendo un buen aliado. Mirna Biglione, investigadora en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA, que depende la Universidad de Buenos Aires y el CONICET, y miembro de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, dijo a Infobae: “Aún tenemos personas sin las dos dosis de las vacunas que estamos utilizando. Sabemos que con el esquema completo un pequeño porcentaje de personas puede estar en riesgo de hospitalización. No sabemos cómo está avanzando Delta, pero tenemos antecedentes de que sucedió en países con la mayoría de la población vacunada. Nos cuidamos, aislamos y tuvimos restricciones por más de un año, y una de las medidas efectivas fue el uso adecuado del barbijo”.

Los beneficios de la utilización del barbijo son ampliamente conocidos a tal punto que muchas personas aún prefieren no quitárselos. Lautaro de Vedia, médico infectólogo del Hospital Muñiz y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, sostuvo que no existen prejuicios de seguir utilizando barbijo en la vía pública. “En este momento, con la cantidad de casos que hay, no creo que sea un beneficio sensible usar barbijo al aire libre en sitios sin aglomeración de gente. Es una protección mayor, claro, pero no resulta relevante”, aseguró el médico a Infobae

“No es lo mismo no usarlo al aire libre en una calle en la que hay poca circulación de personas que en una muy concurrida. En un barrio tranquilo, donde se cruza persona cada tanto, no es un problema. Pero es recomendable seguir utilizándolo cuando hay aglomeración de gente”, expresó de Vedia. Al aire libre, si se elige no utilizar barbijo, es importante mantener distanciamiento de un metro y medio o dos metros con otras personas. “Si nos cruzamos con alguien sin barbijo a menor distancia y cada uno va en sentido contrario, no pasa nada. Pero si caminamos junto a alguien varios metros, entonces si es necesario el barbijo”, dijo el médico.

El barbijo nos sigue protegiendo en lugares cerrados ya que allí hay más chances de contagiarse. “Hay menos posibilidades que antes por la cantidad de vacunados, pero hay que ir por parte. Esto todavía no termina, hay que seguir monitoreando. Creo que hay que ir avanzando progresivamente, pero paso a paso”, dijo el médico.

Una revisión del Journal of Infectious Diseases encontró que las probabilidades de transmisión viral son 18,7 veces mayores en interiores que en exteriores, y menos del 10% de las infecciones por COVID-19 estudiadas ocurrieron en espacios abiertos.

José Luis Jiménez, profesor de Química de la Universidad de Colorado Boulder, Estados Unidos, expresó en una reciente a Infobae: “¿Por qué seguimos estando en pandemia? Una de las razones es que una persona puede infectarse con el coronavirus y no dar síntomas. Pero al exhalar o al hablar emite aerosoles que contienen el coronavirus. El problema es que los demás ven a esa persona como alguien sano y si comparten un espacio como oficina, escuela, o transporte, pueden contagiarse la infección. Aún cuesta reconocer que el coronavirus también está en el aire”, afirmó Jiménez, quien tiene un doctorado en ingeniería mecánica del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

“Cuando las personas están al aire libre, hay menos contagios. Porque el aire se renueva naturalmente”, explicó. Aunque aún al aire libre, hay que estar a dos metros de distancia y con barbijo. Por eso, cuando las personas están en ambientes cerrados deben contar con una ventilación permanente. “Se sabe muy bien desde hace tiempo que la ventilación funciona para la prevención de diferentes enfermedades como tuberculosis desde 1940”, recordó.

El experto enfatizó: “La ventilación y el uso del barbijo también debería considerarse dentro de las casas de las familias. Porque si un integrante de la familia va a la escuela, otro va a la oficina, y conviven con personas mayores de 60 años, pueden volver al hogar y exhalar aerosoles con el coronavirus y contagiar aunque no tengan síntomas. Cuanto más ventilado están los lugares, menos casos de COVID-19 hay según la evidencia científica disponible”. Mencionó estudios sobre un coro en Estados Unidos, restaurante en China, y bares en Corea del Sur.

Para Linsey Marr, experta en la transmisión aérea de virus en Virginia Tech, “si estás vacunado y no estás en una categoría vulnerable, probablemente esté bien no usar una mascarilla al aire libre”. Para las personas no vacunadas, Marr recomienda máscaras en situaciones en las que las personas están agrupadas muy juntas, como en un bar, una multitud o una fila. “Si no estás vacunado y te cruzas constantemente con personas lo suficientemente cerca como para poder extender la mano y tocarlas, entonces debes usar una mascarilla”, añadió.

Según advierte la especialista, las partículas virales se dispersan rápidamente en el aire exterior y el riesgo de inhalar virus en aerosol de un corredor o transeúntes es insignificante. “Incluso si una persona tose o estornuda afuera mientras pasamos cerca -continuó-, las probabilidades de que recibamos una dosis suficientemente grande de virus para infectarnos siguen siendo bajas”.

Marr usa una regla simple de dos de tres para decidir cuándo usar una máscara en espacios públicos o cuando no conoce el estado de vacunación de todos. En estas situaciones, se asegura de cumplir dos de tres condiciones: al aire libre, distanciado y enmascarado. “Si estás al aire libre, necesitas estar distanciado o enmascarado. Si no estás al aire libre, debes estar distanciado y enmascarado. Así es como he estado viviendo durante el último año. Todo se reduce a mi regla de dos de tres”, explicó.

Otra cuestión a favor: los barbijos y las máscaras no quitan oxígeno ni modifican la frecuencia cardíaca. La doctora estadounidense Megan Hall viralizó por las redes sociales a mitad del 2020 un experimento en el que demostró la efectividad del uso de tapabocas para protección contra el nuevo coronavirus

Para comprender cuán bajo es el riesgo de transmisión al aire libre, investigadores en Italia utilizaron modelos matemáticos para calcular la cantidad de tiempo que tardaría una persona en infectarse al aire libre en Milán. Imaginaron un escenario sombrío en el que el 10% de la población estaba infectada con el coronavirus. Sus cálculos mostraron que si una persona evitaba las multitudes, se necesitarían, en promedio, 31,5 días de exposición continua al aire libre para inhalar una dosis de virus suficiente para transmitir la infección.

“Los resultados demuestran que este riesgo es insignificante en el aire exterior si se evitan las multitudes y el contacto directo entre las personas”, indicó Daniele Contini, autor principal del estudio y científico de aerosoles en el Instituto de Ciencias Atmosféricas y Clima en Lecce, Italia.

Por otro lado, se comprobó que el uso de dos máscaras faciales bien ajustadas casi llegó a duplicar la efectividad de filtrar partículas del tamaño del SARS-CoV-2, evitando que lleguen a la nariz y la boca del usuario y causen COVID-19. La investigación, publicada en la revista JAMA Internal Medicine, muestra que la razón de una mayor protección no es tanto la adición de capas de tela, sino la eliminación de cualquier espacio o áreas de ajuste inadecuado.

“Las mascarillas para procedimientos médicos están diseñadas para tener un potencial de filtración muy bueno según su material, pero la forma en que se ajustan a nuestras caras no es perfecta”, sostuvo Emily Sickbert-Bennett, profesora asociada de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte y autora principal de la investigación, en un comunicado.

Las desventajas del barbijo

A decir verdad son más los pro que los contras del uso del barbijo. Sin embargo, existe una serie de problemáticas con las máscaras que son males menores en comparación a una posible internación al no usarlo. Se trata complicaciones que vienen desde el lado de la sociabilización y la comunicación. Esto se da en mayor medida en niños.

Para los niños pequeños, la pandemia llegó en un momento crucial para desarrollar habilidades importantes como la empatía, la seguridad y más, una fase que a algunos padres les preocupa que se vea afectada por el uso de mascarillas. Desde una sonrisa descarada hasta un ceño fruncido de miedo, las investigaciones muestran que desde una edad temprana, los niños aprenden sobre el habla, el lenguaje y las interacciones sociales al mirar una cara, lo que lleva a los expertos a plantear preocupaciones sobre lo que le sucede a nuestra generación más joven cuando esas señales se desvanecen.

En el tejido laberíntico de las conexiones que ocurren dentro de nuestro cerebro hay unas neuronas a las que se conoce como “células de la empatía”. Son las neuronas espejo. Gracias a ellas lloramos cuando vemos una película que nos emociona, bostezamos si lo hace nuestro interlocutor o se nos contagia la risa de un amigo. Esas neuronas, que fueron descubiertas casi por casualidad hace apenas 25 años, no solo son responsables de la empatía, sino también de la interacción social con las personas y con el mundo que te rodea. Y son especialmente importantes cuando somos niños, porque es entonces cuando desarrollamos – a partir de los 6 meses o al año de edad – la referencia social, o la capacidad de utilizar y reconocer expresiones emocionales.

“Hay períodos sensibles en el desarrollo de la primera infancia en los que el lenguaje y el desarrollo emocional evolucionan realmente rápido durante los primeros años de vida”, sostuvo en diálogo con la CNN Ashley Ruba, investigadora posdoctoral en el Laboratorio de Emociones Infantiles de la Universidad de Wisconsin-Madison. Para la especialista, “ser capaz de usar las señales verbales o faciales de los demás para descubrir cómo se siente alguien o captar aspectos seguros o peligrosos de los entornos y las personas es una tarea fundamental para los niños pequeños”.

Claudio Waisburg, neurocientífico, director del Instituto Neuropediátrico SOMA, expresó a Infobae en una nota reciente: “Tiene que ver con aspectos innatos de la cognición social”. La presencia de máscaras, y la cobertura de boca y nariz, impactan directamente y disminuyen las expresiones faciales que hacen a la comunicación. Entre el año y medio y los tres años, etapa donde tienen un desarrollo exponencial del lenguaje verbal, los más chicos requieren mucho de la mirada y las señales faciales. Es ahí donde copiando, aprendiendo e imitando se consolida el conocimiento”.

Amy Learmonth, profesora de psicología en la Universidad William Paterson en Nueva Jersey, explicó: “Si el desarrollo social y del lenguaje de los niños es un poco más lento, lo que podría ser, equilibrando eso con el riesgo de que alguien muera por el coronavirus, cuando toda la evidencia que tenemos indica que se pondrán al día y estarán bien, simplemente no me parece que valga la pena”.

Por otro lado, para las personas que tienen barba, puede que tenga tanta efectividad. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos advirtieron al comienzo de la pandemia, que el vello facial puede interferir en la efectividad de las mascarillas y los respiradores utilizados para combatir la propagación de enfermedades como el coronavirus o COVID-19.

Según el gráfico publicado por el CDC sobre el uso del vello facial y el respirador, tener una barba, rastrojos o hasta patillas puede interferir en la protección proporcionada por la máscara, que funciona para eliminar contaminantes del aire y cubrir al menos la nariz y la boca.

Otros estilos de vello facial que pueden presentar un problema incluyen modelos de corte como cortinas para la barbilla, barbas extendidas, barbas circulares, hulihee, tenedor francés y cola de pato.

Con respecto a la respiración, es cierto que cuesta más respirar con el barbijo. “Sabemos que lo correcto es respirar por la nariz, y así la mandíbula permanece en una posición de descanso. Como se mencionó antes, en ocasiones se usa barbijo doble. Esto puede causar sensación de ahogo y necesidad de respirar por la boca: la mandíbula se mantiene entreabierta y se tensionan los músculos de la cara y del cuello. Las correas o las tiras del barbijo también causan molestias. En estos casos, se procura tener un momento a solas para sacarse el barbijo y descansar”, expresó en una nota reciente de Infobae la Dra. Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga, experta en olfato, alergista y expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA)

“En muchas circunstancias, la fuerza que se hace con la articulación es permanente, con la consiguiente tensión muscular. Esto puede causar un trastorno que se manifiesta con un ruido al abrir y cerrar la boca (chasquido). A veces, y con el transcurso del tiempo, la mandíbula puede quedar atascada en una posición, ya sea abierta o cerrada. Esto es una urgencia médica y se debe concurrir a la guardia para que el especialista en cabeza y cuello o el traumatólogo pueda realizar una tracción, maniobra que corregirá la posición”, agregó la especialista.

Fuente: Infobae

 
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